enero 3, 2011 at 8:47 pm Deja un comentario
El objeto proviene de la tierra… nace de un metal, al calor del fuego, asistido por maestros artesanos.
Para el común de las personas, es sólo eso: un objeto.
Pero los sentimientos pueden transformar a la llave en una sustancia hermosa que encierra misterios y libera sueños.
La llave en sí misma no es nada, pero a la vez lo es todo.
Los creyentes ven en ella esperanza, melodía y sentido ante el tormento de la realidad. Su magia asoma en la diversión de un niño, en la sonrisa de un anciano, o en la mirada de quien, desde el encierro, desea la libertad.
J. D. L.
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